Bibliografía Personal
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::::::: LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA INFANCIA: EDUCACION, FAMILIA Y ESCUELA ::::::
Autora: Verónica Gea Rodríguez. Psicóloga Col. GR-04669 - Granada -
1. LAS EMOCIONES EN LA INFANCIA (cómo se desarrollan) Grandes filósofos, entre ellos Platón, ya hablaban de la Educación como medio cuyo fin era proporcionar al cuerpo y al alma toda la perfección y belleza de que una y otra son susceptibles. Así, desde este punto de vista, podríamos definir la Educación como la suma total de procesos por medio de los cuales un grupo social transmite sus capacidades y poderes reorganizando y reconstruyendo las emociones para adaptar al individuo a las tareas que desempeñará en el proceso psicológico a lo largo de su vida (desde la infancia hasta la senectud).
La Inteligencia Emocional, como toda conducta, es transmitida de padres a niños, sobre todo a partir de los modelos que el niño se crea. Tras diversos estudios se ha comprobado que los niños son capaces de captar los estados de ánimo de los adultos (en uno de estos se descubrió que los bebés son capaces de experimentar una clase de angustia empática, incluso antes de ser totalmente conscientes de su existencia. Goleman, 1996).
El conocimiento afectivo está muy relacionado con la madurez general, autonomía y la competencia social del niño.
2. LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL CONTEXTO FAMILIAR La personalidad se desarrolla a raíz del proceso de socialización, en la que el niño asimila las actitudes, valores y costumbres de la sociedad. Y serán los padres los encargados principalmente de contribuir en esta labor, a través de su amor y cuidados, de la figura de identificación que son para los niños (son agentes activos de socialización). Es decir, la vida familiar será la primera escuela de aprendizaje emocional.
Por otro lado, también van a influir en el mayor número de experiencias del niño, repercutiendo éstas en el desarrollo de su personalidad. De esta forma, al controlar la mayor parte de las experiencias de los niños, los padres contribuyen al desarrollo de la cognición social.
Partiendo del hecho de que vosotros, los padres, sois el principal modelo de imitación de vuestros hijos, lo ideal sería que vosotros, como padres, empecéis a entrenar y ejercitar vuestra Inteligencia Emocional para que vuestros hijos puedan adquirir esos hábitos.
La regla imperante en este sentido, tal y como dijeran M. J. Elías, S. B. Tobías y B. S. Friedlander (2000), es la siguiente: “Trate a sus hijos como le gustaría que les tratasen los demás”. Si analizamos esta regla podemos obtener 5 principios:
- Sea consciente de sus propios sentimientos y de los de los demás.- Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás- Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta y regúlelos.- Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos- Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones
Observando estos principios, nos damos cuenta que nos encontramos delante de lo que son los cinco componentes básicos de la Inteligencia Emocional.- Autoconocimiento emocional.- Reconocimiento de emociones ajenas - Autocontrol emocional.- Automotivación- Relaciones interpersonales.
Para poder resolver cualquier situación problemática de ámbito familiar, sería aconsejable contestar una serie de preguntas antes de actuar:
1- ¿Qué siente usted en esa determinada situación? ¿Qué sienten sus hijos?
2- ¿Cómo interpreta usted lo que está pasando? ¿Cómo cree que lo interpretan sus hijos? ¿Cómo se sentiría usted si estuviera en su lugar?
3- ¿Cuál es la mejor manera de hacer frente a esto? ¿Cómo lo ha hecho en otras ocasiones? ¿Ha funcionado realmente?
4- ¿Cómo vamos a llevar esto a cabo? ¿Qué es preciso que hagamos? ¿Cómo debemos abordar a los demás? ¿Estamos preparados para hacer esto?
5- ¿Contamos con las aptitudes necesarias? ¿Qué otras formas pueden existir de resolver el problema?
6- Si nuestro plan se topa con imprevistos, ¿qué haremos? ¿Qué obstáculos podemos prever?
7- ¿Cuándo podemos reunirnos para hablar del asunto, compartir ideas y sentimientos y ponernos en marcha para obtener el éxito como familia?
Por otra parte, un estudió demostró los tres estilos de comportamiento más inadecuados por parte de sus padres son:- Ignorar completamente los sentimientos de su hijo, pensando que los problemas de sus hijos son triviales y absurdos- El estilo laissez-faire. En este caso, los padres sí se dan cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero no le dan soluciones emocionales alternativas, y piensan que cualquier forma de manejar esas emociones “inadecuadas”, es correcta (por ejemplo, pegándoles)- Menospreciar o no respetar los sentimientos del niño (por ejemplo, prohibiéndole al niño que se enoje, ser severos si se irritan...)
3. LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA ESCUELA (consejos) Si nos detenemos en el tipo de educación implantada hace unos años, podremos observar cómo los profesores preferían a los niños conformistas, que conseguían buenas notas y exigían poco ( de esta forma se estaba valorando más a los aprendices receptivos y los discípulos más que a los aprendices activos).
De este modo, no era raro encontrarse con la profecía autocumplida en casos en los que el profesor espera que el alumno saque buenas notas y éste las consigue, quizá no tanto por el mérito del alumno en sí sino como por el trato que el profesor le da.
También se encontraban casos de desesperanza aprendida, producida por el modo en que los profesores respondían a los fracasos de sus alumnos.
Pero hemos evolucionado, y para seguir haciéndolo tendremos que asumir que la escuela es uno de los medios más importantes a través del cual el niño “aprenderá” y se verá influenciado (influenciando en todos los factores que conforman su personalidad).
Por tanto, en la escuela se debe plantear enseñar a los alumnos a ser emocionalmente más inteligentes, dotándoles de estrategias y habilidades emocionales básicas que les protejan de los factores de riesgo o, al menos, que palien sus efectos negativos.
Goleman, 1995, ha llamado a esta educación de las emociones alfabetización emocional (también, escolarización emocional), y según él, lo que se pretende con ésta es enseñar a los alumnos a modular su emocionalidad desarrollando su Inteligencia Emocional.
Los objetivos que se persiguen con la implantación de la Inteligencia Emocional en la escuela, serían los siguientes:
1. Detectar casos de pobre desempeño en el área emocional.2. Conocer cuáles son las emociones y reconocerlas en los demás3. Clasificarlas: sentimientos, estados de ánimo...4. Modular y gestionar la emocionalidad.5. Desarrollar la tolerancia a las frustraciones diarias.6. prevenir el consumo de drogas y otras conductas de riesgo.7. Desarrollar la resiliencia8. Adoptar una actitud positiva ante la vida.9. Prevenir conflictos interpersonales10. Mejorar la calidad de vida escolar.
Para conseguir esto se hace necesaria la figura de un nuevo tutor (con un perfil distinto al que estamos acostumbrados a ver normalmente) que aborde el proceso de manera eficaz para sí y para sus alumnos. Para ello es necesario que él mismo se convierta en modelo de equilibrio de afrontamiento emocional, de habilidades empáticas y de resolución serena, reflexiva y justa de los conflictos interpersonales, como fuente de aprendizaje vicario para sus alumnos.
Este nuevo tutor debe saber transmitir modelos de afrontamiento emocional adecuados a las diferentes interacciones que los alumnos tienen entre sí (siendo fruto de modelos de imitación, por aprendizaje vicario, para los niños). Por tanto, no buscamos sólo a un profesor que tenga unos conocimientos óptimos de la materia a impartir, sino que además sea capaz de transmitir una serie de valores a sus alumnos, desarrollando una nueva competencia profesional. Estas son algunas de las funciones que tendrá que desarrollar el nuevo tutor:
- Percepción de necesidades, motivaciones, intereses y objetivos de los alumnos.- La ayuda a los alumnos a establecerse objetivos personales.- La facilitación de los procesos de toma de decisiones y responsabilidad personal.- La orientación personal al alumno.- El establecimiento de un clima emocional positivo, ofreciendo apoyo personal y social para aumentar la autoconfianza de los alumnos.
La escolarización de las emociones se llevara a cabo analizando las situaciones conflictivas y problemas cotidianos que acontecen en el contexto escolar que generan tensión (como marco de referencia para el profesor, y en base a las cuales poder trabajar las distintas competencias de la inteligencia emocional.
Por último, vamos a puntualizar que para que se produzca un elevado rendimiento escolar, el niño debe contar con 7 factores importantes:
- Confianza en sí mismo y en sus capacidades- Curiosidad por descubrir- Intencionalidad, ligado a la sensación de sentirse capaz y eficaz.- Autocontrol- Relación con el grupo de iguales- Capacidad de comunicar- Cooperar con los demás
Y para que el niño se valga de estas capacidades una vez se escolarice, no hay que poner en duda que dependerá mucho del cuidado que haya recibido por sus padres. De este modo, debemos resaltar que para una educación emocionalmente inteligente, lo primero será que los padres de los futuros alumnos proporcionen ese ejemplo de Inteligencia Emocional a sus niños, para que una vez que éstos comiencen su educación reglada, ya estén provistos de un amplio repertorio de esas capacidades emocionalmente inteligentes.
BIBLIOGRAFÍA
- Elias, M.J., Tobias, S.E., y Friedlander, B.S. (2000). Educar con Inteligencia Emocional. Barcelona: Plaza & Janes.- Goleman, D. (1996). Inteligencia Emocional. Barcelona: Kairós.- Hoffman, L., Paris, S. Y Hall, E. (1995). Psicología del desarrollo hoy. Madrid: Mac Graw-Hill- Vallés, A. y Vallés, C. (2003). Psicopedagogía de la Inteligencia Emocional. Valencia: Promolibro.
Análisis de bibliografía personal.
Como bien plantea el artículo, el desarrollo emocional de los niños es bastante complejo, porque es normado por la educación, en el plano familiar y en el plano de la escuela como educación formal.
En el primero de los planos, es decir con respecto a la familia, creo que esta es la base de toda formación puesto que los niños van replicando los modelos que se ven en su familia, por lo cual es de suma importancia que los padres o quienes estén a cargo de la crianza de los niños actúen de forma coherente con respecto a lo que dicen a los niños y con lo que ellos mismo hacen, ya que [1]“la relación padre- hijo es el principal eje de la confianza”, en este sentido el grado de empatía de los padres con lo hijos será un factor determínate a la hora de un desenvolviendo futuro; porque de lo contrario es ver esta inconsecuencia a los niños es provoca graves desequilibrios emocionales con respecto a lo que es apto y lo que no lo es, problemas que arrastraran a lo largo de toda su vida y que serán la base que tendrán para relacionarse con otros seres humos. En este sentido por ejemplo como dice Jerome Kargan[2]” el tipo de madres que tengan los hijos será decisivo, pues como el plante pueden haber 2 tipos de madres las sobre protectoras y las que enseñan a sus hijos a afrontar los problemas en este sentido las primeras formarán hijos muy tímidos y las segundas hijos más atrevidos”, pero también hay que dejar muy en claro que no se trata de dejar los niños solos en su proceso de formación sino que hay que poner límites precisos , donde los niños sean capaces de afrontar responsablemente sus acciones .
Es muy importante que los niños en su formación emocional en el hogar tengan una relación de afecto, comprensión y buena comunicación con sus padres, ya que ellos deben sentirse con la suficiente confianza para exponer sus problemas, sabiendo que para su familia son importantes y que no serán ignorados sus emociones. Para que esta optima relación se cree es necesario que los padres comprendan que deben educar a sus hijo emocionalmente aptos apara que ellos puedan desenvolverse sin problemas en la sociedad, y en este sentido el texto plantea que debe haber un conocimiento por parte de la familia de que es lo que es un a adecuada educación emocional y por lo tanto educar y formar la personalidad de sus hijos dentro de estos márgenes teniendo en cuenta que:[3] “ ellos deben tratar a sus hijo como le gustarían que los trataran los demás “.
Por otra parte no debemos olvidar el gran rol que juega la escuela en este proceso de formación emocional de los niños, donde ellos actúan como esponjitas que van absorbiendo del medio donde están todas las influencias, muchas veces no distinguiendo ni rechazando las aptas o políticamente correctas de las inadecuadas y consideradas malas socialmente, por lo cual la escuela debe ser capaz de prever las características de la personalidad de los niños que pasen por ella, con el fin de crear los contextos o situaciones ideales para que los niños se formen de manera adecuada en el ámbito emocional, además se trata de : [4] “ Maximizar las tendencias constructivas y de minimizar las destructivas”, para que ellos sean capaces de afrontar la vida de una forma adecuada con las herramientas que les proporcione la educación formal, la cual deberán complementar con la que es proporcionada por la familia, ya que ambas instituciones , familia y escuela pretenden desarrollar niños que logren la felicidad y un buen desenvolvimiento social y emocional apto para la vida .
Creo que uno de los lazos más fuerte, que debe formar todo ser humano, es el que se da en el núcleo familiar, puesto que muchos adultos que poseen problemas emocionales, se deben a que en su hogar no ha habido una buena comunicación, además es súper importante que exista una buena disposición de la familia para trabajar en conjunto con los profesores y la escuela para potenciar el desarrollo emocional de los niños. Esto se puede lograr a través de jornadas de padres con hijos y con actividades de aula dirigidas por el profesor, las cuales siempre deben contar con un respaldo de la familia.
[1] Cita clase
[2] Jerome Kargan
[3] M.J ELÍAS, S.B TOBÍAS FRIEDLANDER.
[4] Rafael Bisquerra (educación emocional y bienstar)
